Cinco paseos fáciles cerca de Valencia (para días en los que nadie quiere una gran aventura)

Antes, cuando decíamos “vamos a dar un paseo”, significaba organizar medio operativo. Mochilas, agua, gorras, algo de comer, algo “por si acaso”, y normalmente una pequeña discusión antes de salir de casa.

Con el tiempo hemos aprendido algo bastante importante: con niños, los mejores paseos no son los épicos. Son los que terminan antes de que alguien se canse, se enfade o empiece a decir que tiene hambre aunque haya comido hace diez minutos.

Estos no son planes de conquista. Son planes de escape. De salir un rato, dejar las pantallas atrás, volver con las zapatillas un poco sucias y, con suerte, una tarde más tranquila.

Todos estos sitios los hemos hecho en días normales. Días sin mucha energía. Días en los que no apetece “una ruta”. Solo salir.

La Murta (Alzira)

La Murta es uno de esos sitios que parecen una gran excursión, pero en realidad se porta muy bien con las familias. El camino principal es ancho, bastante plano, y siempre hay algo que los niños ven antes que tú. Caracoles. Piedras raras. Árboles que parecen esconder cosas.

Nunca hacemos la ruta entera. Caminamos hasta que alguien pide parar, sacamos algo de comer, nos sentamos un rato y volvemos. Y ya está. Eso también cuenta.

Hay sombra, hay ruinas, y hay espacio para que caminen sin que estés diciendo “cuidado” cada cinco segundos.

La Vía Verde de Xàbia

Esta ruta nos ha salvado muchos días.

Es plana, es segura y es imposible perderse. Puedes ir andando, en bici, en patinete, o a ese ritmo especial que tienen los niños cuando no tienen ninguna prisa.

Antes era una vía de tren, y eso ya convierte el paseo en una pequeña expedición. Hay túneles, y cualquier cosa que tenga túneles automáticamente es una aventura.

La hemos hecho con calor, con poco tiempo, con pocas ganas. Siempre funciona.

Font Roja (por las rutas fáciles)

Font Roja es de esos sitios que parecen sacados de un cuento. Árboles altos, aire más fresco, y caminos que no castigan si vas con niños que paran cada dos por tres.

Hay recorridos cortos, circulares, perfectos para ir en familia. El suelo es agradecido, la sombra también, y todo huele a monte de verdad.

A veces es uno de esos lugares donde, de repente, los niños se quedan callados un rato. Y eso siempre es buena señal.

Las Fuentes del Algar (solo un trocito)

Todo el mundo conoce el Algar por las pozas, pero no hace falta hacer “la excursión completa” para sentir que has salido.

A veces caminamos un poco, nos sentamos cerca del agua, tiramos piedras, sacamos algo de comer y vuelta a casa. Sin presión. Sin plan grande.

No es tranquilo, suele haber gente, pero para días en los que la motivación está baja, es perfecto.

El Montgó… pero la parte sensata

No la subida. Nunca la subida.

Hay caminos por la parte baja del Montgó donde tienes la sensación de estar en la montaña sin estar realmente en la montaña. Pistas anchas, buenas vistas, y muchas excusas para darte la vuelta cuando apetece.

Hemos hecho paseos aquí de 25 minutos que aun así cuentan como “salir al monte”.

Lo que llevamos de verdad

Hemos aprendido a no complicarlo.

Agua. Algo de comer. Gorras si hace sol. Fin.

Cuando lo conviertes en una misión, deja de ser un paseo. Y estos planes no son misiones. Son pequeñas escapadas.

El verdadero objetivo

Los mejores días no son los que llegas más lejos. Son los que vuelves a casa con todos de mejor humor del que saliste.

A veces eso son tres kilómetros.
A veces son trescientos metros.

Las dos cosas valen.

Por aquí hay cientos de sitios así. Estos son solo los que usamos cuando no queremos drama, ni ampollas, ni historias heroicas.

Y si tú tienes uno que nunca falla con tu familia… nos lo apuntas. Que siempre vienen bien nuevas ideas.

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